8.5.05

Dieste, Duchamp, Bolaño e a vida real

Espinoza salió al patio trasero y vio un libro que colgaba de una cuerda para tender la ropa. No se quiso acercar a ver de qué libro se trataba, pero cuando volvió a entrar en la casa le preguntó a Amalfitano por él.
- Es el "Testamento geométrico", de Rafael Dieste -dijo Amalfitano.
- Rafael Dieste, un poeta gallego -dijo Espinoza.
- Ese mismo -dijo Amalfitano-, pero éste no es un libro de poesía sino de geometría, las cosas que se le ocurrieron a Dieste mientras ejerció como profesor de instituto.
Espinoza le tradujo a Pelletier lo que Amalfitano le había dicho.
-¿Y está colgado en el patio? -dijo Pelletier con una sonrisa.
- Sí -dijo Espinoza mientras Amalfitano buscaba en el refrigerador algo que pudieran comer-, como si fuera una camisa puesta a secar.


La idea, por supuesto, era de Duchamp
Durante su estancia en Buenos Aires sólo existe o sólo se conserva un ready-made.
(...)
Calvin Tomkins escribe al respecto: Con motivo de la boda de su hermana Suzanne con su íntimo amigo Jean Crotti, que se casaron en París el 14 de abril de 1919, Duchamp mandó por correo un regalo a la pareja. Se trataba de unas instrucciones para colgar un tratado de geometría de la ventana de su apartamento y fijarlo con cordel, para que el viento pudiera "hojear el libro, escoger los problemas, pasar las páginas y arrancarlas".
(...)
Suzanne y Jean siguieron las instrucciones de Duchamp con buen humor. De hecho, llegaron a fotografiar aquel libro abierto suspendido en el aire -imagen que constituye el único testimonio de la obra, que no logró sobrevivir a semejante exposición a los elementos- y más tarde Suzanne pintó un cuadro de él titulado "Le ready-made malhereux de Marcel".
(...)
Sigue Tomkins: En los últimos años Duchamp confesó a un entrevistador que había disfrutado desacreditando "la seriedad de un libro cargado de principios" como aquel y hasta insinuó a otro periodista que, al exponerlo a las inclemencias del tiempo, "el tratado había captado por fin cuatro cosas de la vida".

¿De qué trata el experimento?, dijo Rosa. ¿Qué experimento?, dijo Amalfitano. El del libro colgado, dijo Rosa. No es ningún experimento, en el sentido literal de la palabra, dijo Amalfitano. ¿Por qué está allí?, dijo Rosa. Se me ocurrió de repente, dijo Amalfitano, la idea es de Duchamp, dejar un libro de geometría colgado a la intemperie para ver si aprende cuatro cosas de la vida real. Lo vas a destrozar, dijo Rosa. Yo no, la naturaleza. Oye, tú cada día estás más loco, dijo Rosa. Amalfitano sonrió. Nunca te había visto hacerle un cosa así a un libro, dijo Rosa. No es mío, dijo Amalfitano. Da lo mismo, dijo Rosa, ahora es tuyo. Es curioso, dijo Amalfitano, así debería ser pero lo cierto es que no lo siento como un libro que me pertenezca, además tengo la impresión, casi la certeza, de que no le estoy haciendo ningún daño. Pues haz cuenta de que es mío y descuélgalo, dijo Rosa, los vecinos van a creer que estás loco. ¿Los vecinos, los que ponen trozos de vidrio encima de las tapias? Ésos ni siquiera saben que exisitimos, dijo Amalfitano, y están infinitamente más locos que yo.


"2666", Roberto Bolaño, 2004.

2 Comments:

Blogger Ian said...

Estimado O Fuco se atopa por aí a Espinoza, ou a Roberto Bolaño tanto me ten, fágalle saber do meu agradecemento pola soberbia etiquetaxe de don Rafael coma «poeta galego». Só nos resta garadar a que o descubran como narrador ou dramaturgo...

8 de maio de 2005 às 23:02  
Blogger O Fuco said...

Ian, sorprendeume tanto atopar a Dieste nese contexto, que non me decatara diso que comenta vostede. Pero a miña honra (e a de Bolaño e Espinoza) queda a salvo. Se poeta é todo o que escribe un libro de versos, Rafael Dieste é poeta. En 1933 escribiu o poemario en castelán "Rojo farol amante". Sexa como for, polo menos recoñézame que a idea do libro maltratado pola natureza é suxerente.

9 de maio de 2005 às 19:59  

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